Cosas inacabadas

Pon tú que, cuando vuelves de la escuela todos los días, encuentras una taza de café a medio acabar sobre el desayunador. La persona que la olvida ahí te desespera. Todavía no sabes qué papel juega el café matutino en la vida de un adulto, pero supones que no puede ser tan difícil darle un par de últimos sorbos para que no se quede encharcado toda la tarde. «¿Por qué no prepara menos si sabe que nunca se lo termina?», te preguntas al echar las sobras frías al lavabo.

Pon tú que pasan veinte o treinta años y otra vez empiezas a encontrar una taza inconclusa sobre tu escritorio, mesa del comedor o dondequiera que te desayunes el café ahora que vives solo. Sin poder echarle la culpa a nadie, te desesperas más. Te tomas el café frío.


El santuario Toshogu en Nikko está rodeado de cedros. Para recorrerlo, hay que adentrarse en el bosque y cruzar umbrales de distintas épocas, dimensiones y materiales. El más imponente, la Puerta Yomeimon, es un portón robusto decorado con tallados súper precisos de madera y herraje dorado (casi todos de dragones, pero también de personas, elefantes o criaturas mitológicas).

Esta puerta colosal se sostiene sobre doce pilares blancos. Uno de ellos está puesto de cabeza. En un placa frente al pilar, se lee:

A un pilar bocabajo se le llama sakasabashira, y se dice que ahuyenta el mal. En Japón, se dice que, cuando algo alcanza un estado de perfección, inmediatamente empieza a deteriorarse. Como un ‘error’ deliberado, este sakasabashira previene a la Puerta Yomeimon de alguna vez alcanzar un estado de completitud o perfección. El sakasabashira funciona entonces como una especie de seguro: al prevenir que Yomeimon se complete, la protege del daño o del colapso. Hay sakasabashira tanto en el salón de culto como en el salón principal.


Era de esperarse que el revival de Twin Peaks tuviera un final abierto. Aunque hay historias que sí resolvió (la de Norma y Big Ed, gracias al cielo), el último episodio reabrió la trama principal con un misterio nuevo y quizás más grave que el de las temporadas originales.

Los finales que amarran todos los cabos dan tranquilidad. Son la forma en que la televisión recompensa a su fiel espectador como recompensaría a un perro o una foca. Pero el final de Twin Peaks no es ningún premio. Es abrupto, violento y desolador, como si, en lugar de concluir la serie, la hubiera matado.

Me imagino a un analista de marketing o a un guionista cualquiera de Netflix viendo eso con cara de confusión, diciendo que no, que el storytelling está todo mal, que no se entiende nada y que hay explicar más las cosas. 

David Lynch le sonríe desde la torre del White Lodge, en medio de un mar púrpura infinito, libre de estarse peleando con gente necia.


Cada vez que él la deja en visto y trata de retomar la conversación, la saluda con varios emojis, se disculpa, intenta explicar su ausencia y, antes de decir lo que viene a decir, suelta un lugar común de relleno, tipo «Qué rápido se fue el año» o «Te iba a escribir el otro día, pero tú sabes, la vida».

Cuando ella lo deja en visto a él, vuelve y continúa la plática exactamente donde se había quedado hace semanas, meses o años, aunque ya no tenga sentido. Muchas veces ni siquiera lo saluda, y entonces es como si todo ese tiempo en medio no hubiera pasado.


¿Videojuego insignia de la franquicia más rentable del mundo o arte glitch?

Pokémon Escarlata y Púrpura salió en noviembre de 2022. El juego había acumulado una expectativa considerable por inaugurar la novena generación de la franquicia con un intento de mundo abierto, género muy de moda en los videojuegos de ese entonces. Las críticas lo destrozaron. 

No era para menos, el juego estaba incompleto a todas luces: le faltaban texturas, se congelaba, cargaba los modelos a destiempo o de plano se rompía. De vez en cuando, veías a tu personaje deformarse súbitamente en una monstruosidad de polígonos estirados, atravesar el piso del mapa, caer en un vacío bidimensional y colapsar tu Nintendo Switch.

Al menos hasta junio de 2026, Pokémon Escarlata y Púrpura era el segundo juego más vendido de Pokémon y el sexto más vendido de la Nintendo Switch en general con 28 millones 460 mil unidades. Si cada una costó más o menos 60 dólares, el juego (que jamás arreglaron en el primer Switch) se ha forrado más de 1,700 millones.


Tu entrevistado le da otro giro al tagliatelle que lleva preparando por minutos con su tenedor y que no se ha llevado a la boca por responderte lo de la ambigüedad y los finales abiertos.

—Yo digo que eso habla más de su propia intolerancia a la incertidumbre que de lo que vos hiciste bien o no. Dejalos que se angustien buscando explicaciones por debajo de las piedras. Vos decí lo que tenés que decir y que el quilombo sea de ellos.

Parece que por fin va a dar el bocado, pero antes busca el americano y le da un buen trago. Tendrá que aclararse la garganta el pobre. Tienes suerte de conocer gente que hable tanto. ¿Serán así siempre o ven alguna señal en ti? Aquí. Aquí se puede soltar la sopa. Este tiene cara de que no rompe un plato.

Quieres mirar tu reloj, pero eso le cortaría la inspiración y apenas está llegando al punto. Escúchalo, pero ve pensando qué vas a hacer si pierdes el vuelo. 

El mesero merodea intranquilo. Recuerda que aquí no se da propina y los meseros no te hacen la barba. El servicio se acaba con el último bocado de tagliatelle, el tarjetazo y adiós, Tschüssi, fuera. Te gusta eso. Te gusta no tener que ponerle adornos y bailecitos a las transacciones, pero no mames, ¿qué está diciendo ahora? Rápido, vuelve, trata de deducir de qué está hablando o prepara una respuesta neutral antes de que

Humano lidiando con la incertidumbre de una cosa inacabada en Twin Peaks

Siguiente
Siguiente

Tenemos que hablar de futbol