El diálogo termina cuando me concentro para correr una 10K

—Por fin estamos aquí. Viniste. Te levantaste a estas horas inhumanas de la mañana, llegaste justo a tiempo… Un logro enorme en sí mismo, muchas felicidades. Eres increíble. ¿Le puedes bajar un poco a la música? Gracias. Míranos a todos, trotando con toda la pinche actitud, qué chingón. Hay que hacernos más a la orilla para no estorbar tanto cuando tengamos que caminar.

—¿Puedes dejarme en silencio un rato por favor?

—Pides por favor en tu propio diálogo interno. Wow. ¿También le das las gracias a ChatGPT? Al del trabajo, ¿eh? No se te ocurra instalarlo en tu celular personal. Mira, algunos ya empezaron a caminar, creo que no hay tanto problema si nos la llevamos leve.

—Me chupa un huevo lo que hagan o no hagan los demás.

—Ajá, eres súper marginal, ya lo sabemos. Estás viendo a demasiados argentinos en YouTube, aquí nadie dice eso de «me chupa un huevo». Suena horrible.

—Suena increíble. M es la que dice que suena horrible.

—¿No se supone que no se podía correr con perros? Esa de enfrente va corriendo con su perro. ¿Qué pasa si se caga a media carrera? ¿Trae bolsitas para limpiar? O sea, si se caga el perro, no ella. ¿Qué pasa si se caga ella?

—¿Puedes guardar silencio? 

—No dijiste «por favor». Mira, allá están corriendo con una carriola. Estaba prohibido entrar con carriolas.

—No somos policías, déjalos correr como se les hinche la gana.

—Esa sí es expresión nacional.

—Déjame.

—Empiezo a sentir dolor en los pies. No calentaste. Te dije que calentaras antes de la carrera. Si no nos hubiéramos perdido, habríamos llegado a tiempo para el calentamiento. Deberías de aprenderte los caminos de memoria. Dependes un chingo de Google Maps y es patético. Deberías de conocer tu ciudad. Duele. Duelen los pies. Y creo que también las espinillas.

—Pantorrillas.

—Dijiste que no éramos policías. Déjame hablar como quiero. Apenas llevas 2 kilómetros y ya te duelen los pies. No vas a aguantar. Si no estuvieras tan pinche gordo, no te dolerían los pies.

—Silencio.

—Podríamos cortar y pasarnos con los de 5K y nadie te diría nada. 5 kilómetros sí los aguantas. Nos damos la vuelta con ellos allá enfrente, terminamos la carrera antes, a nadie le importa y nos vamos a sentar un rato en lo que acaba M. Sacamos dinero, buscamos un cafecito…

—Silencio.

—Quiero un chocolatín. Duele. No vas a aguantar. Duele. Duele menos, gracias por caminar. Pero no mames que vas a caminar justo cuando empieza «Darude Sandstorm», qué desperdicio de momento musical, por Dios…

—Se llama Sandstorm nada más. Darude es el DJ.

—Eres inmamable, ¿lo sabes? Inmamable y gordo. ¿No quieres parar un momento? Si no, no vas a aguantar. Mira, ellos se sentaron tantito en la banqueta. Vamos a sentarnos en la banqueta. Mira la entrada a Chapultepec. ¿No quieres entrar, caminar por ahí sin que te presione toda esta marea de uniformes? ¿No quieres sentarte bajo un árbol, ver a las famosas ardillas pandilleras de la Miguel Hidalgo, ver a los pájaros? ¿Hace cuánto no te sientas bajo un árbol a hacerte pendejo y hablar conmigo? No me estás haciendo caso. No vas a aguantar.

—Ya cállate por amor de Dios.

—Pero no creemos en Dios.

—Ya cállate por amor de Joe Pesci.

—Ese chiste es de George Carlin. No se te ocurre nada original.

—Ya cállate por amor de la infinita corrupción en el alma del ser humano, pinche Gollum tonto.

—Uy, qué forzado. ¿Esos de la moto son los que nos llevarían si nos da un paro cardiaco ahorita? A un hospital nos llevarían, ¿no? O si pisas mal y te rompes el tobillo. Nunca te has roto un tobillo, no estás listo para ese grado de dolor. Aunque ahí sí te podrían llevar en moto. Si te da un infarto, no sé cómo te podrían llevar en moto. Revisa tu pulso cardiaco, porque leí en internet que si pasabas más de media hora arriba de 190 pulsaciones por minuto se incrementa un chingo el riesgo de fallo cardiovascular…

—Voy en 180…

—Te vas a morir. Nos vas a matar. Mejor detente. ¿Qué prefieres: morirte en medio de esta bola de borregos o morirte con los árboles, las ardillas rateras y los pajaritos?

—Esta bola de borregos se levantó a las 4 de la mañana a sufrir por su salud. Lo mínimo que puedes hacer para respetarlos es no insultarlos.

—¿Ni en el pensamiento?

—Nope. 

—Eres un policía. Policía del pensamiento, como la de George Orwell. Como la de la canción de Muse. ¿Te acuerdas de esa canción de Muse? Venía en The Resistance. ¿Cómo se llamaba?

—«Resistance».

—¿Tú crees que ese disco en verdad era malo? A mí me gusta un buen…

—No es momento, por favor…

—No me estás pidiendo por favor a mí, le estás pidiendo por favor al Dios ese en el que no creemos. A Joe Pesci. Te lo estás tomando en serio. Nos está empezando a costar. Adiós, letrero de 5 kilómetros. Oficialmente esto es lo más que has corrido en la vida. ¡Bravo! Probaste lo que querías probar, ¿ya nos podemos ir? O sea, esto es un win, lo veas como lo veas: te levantaste, hiciste más que la última vez que estuvimos aquí, no te has muerto. Eso podría cambiar, no lo arruines. Ya vámonos. Por favor. Duele. Mi pie. Dolor. Sufrimiento. Muerte. Qué pedo con esta subida reputísima madre Dios Santo. No. No. Esto no es normal. Duele. Duele. No, GIF de Michael Scott gritándole a Toby. Nooo, ni madres. No, gracias. Te dejo. Vas solo. Si seguimos vivos cuando acabe, cuando te den tu medallita y te pongan tu gorrita y te formes por una barra de avena como animal de granja, ¿me compras un chocolatín? Nos vemos al rato, maldito enfermo. No, debí haber dicho: Nos vemos al rato, pinche Sméagol conformista con el set de logros inútiles con el que el Señor Oscuro te distrae del hecho de que te ha fiscalizado todo lo que sí es bueno en la vida… ¿Sauron sirve de metáfora para el capital?

—¡Ya cállate!

Simon Pegg en Run Fatboy Run, mi inspiración para esta carrera

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